SEÑORÍO DE CRISTO V/S INTENTOS HUMANOS 

Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.”

Ya hemos transcurrido la mitad del año 2020, donde para algunos son días de incertidumbre, preocupación y temor, en un escenario de luchas, batallas y desafíos, pero también en muchos se encuentra la esperanza de alcanzar las metas y verlas cumplidas; pero sin dudas, no nos podemos quedar en lo que pasó o pudo haber pasado, sino que debemos centrarnos y enfocarnos en lo que desde ahora en adelante debemos hacer a favor de nuestra hogar, familia, ministerio, ciudad, nación; debemos comenzar a trabajar y rediseñar en lo que veníamos realizando como individuos, como iglesia y como cuerpo de Cristo, porque todo lo que hagamos o dejemos de hacer se reflejará en la sociedad en la que viviremos. 

Hasta hoy son muchos los intentos humanos a través de planes, métodos y diseños que el hombre ha tratado de establecer para traer cambios en las sociedades de una forma global (Seguridad, Salud, Educación, Economía, Cultura, etc.), pero sus intentos lamentablemente siguen fallando, y la razón es, porque se siguen fundamentando en diseños de un sistema anti-Dios opuesto a sus planes y propósitos redentivos para la tierra y la gente (Filipenses 2: 3-4). 

Y mientras se sigan haciendo las cosas de esta manera seguiremos viendo los mismos resultados en nuestras sociedades; es por eso que nuestro gran desafío para este tiempo debe ser, reenfocarnos en establecer el señorío de Cristo en todos los estratos de la sociedad, y que las personas conozcan al Señor y se les revele en sus vidas, aquel quien tiene el poder de cambiar y transformar todas las áreas de una sociedad; quien tiene el poder de quebrar el dominio opresor sobre cualquier circunstancia, trayendo alivio, esperanza y bienestar . 

Y si esto es así, entonces es la gran oportunidad de brindarle a nuestra gente, respuestas a través del señorío de Cristo. 

Como Iglesia apostólica y profética no estamos compuestos por un grupo de personas improvisadas que buscan exaltar sus propios intereses, si no exaltar el Nombre que es sobre todo Nombre. 

Y si lo exaltamos a él, marcaremos el rumbo de un nuevo tiempo. Por eso, si estás allí, en tu hogar, reunido con tu familia, debes entender que hay una gran diferencia entre conocer el camino y caminar por él, entre conocer a Cristo y dejar que Él sea el señor de nuestras vidas, de nuestras familias y de nuestra nación. Recuerda: 

  • Que el señorío de Cristo comienza con nuestra entrega personal. 
  • Que reconocer el señorío de Cristo nos da la unción y la autoridad para marcar el rumbo de nuestra nación. 
  • Solo el señorío de Cristo desde nuestros hogares proporcionará los modelos sobre los cuales se edificarán las sociedades de nuestros días. ¡¡Ahora!! Que cada familia comience a exaltar a Cristo como su Señor, olvide lo que quedó atrás y se extienda a lo que está adelante; hoy, el Señor les entrega como Familias una unción y autoridad para responder con poder ante las demandas de un sistema hostil y perverso que quiere implantar miseria, caos y temor. Como Familias tenemos el Poder del Diseño de Dios para marcar el rumbo de nuestra nación. Amen.-