PROMESAS Y DEMANDAS

Texto: Josué 1:1-9 Vivimos en los tiempos decisivos, de cambios trascendentales en nuestra sociedad, verdade- ramente desafiantes e inusuales de los que tanto se nos ha hablado, por eso se espera de nosotros una «transformación personal» que nos permita ver también en nosotros los cambios necesarios para lograr lo que tanto deseamos personal, familiar, etc. Si cambia la sociedad también nosotros estamos obligados a cambiar (esto no significa adap- tarnos a ella, sino que podamos funcionar, avanzar y producir en medio de ella sin sacrificar principios ni valores). 

TRANSFORMACIÓN (Metamorfosis): Hacer que alguien cambie su manera de pensar, de ser, sus hábitos y su conducta. Convertir una cosa en otra. No podemos seguir siendo los mismos. Esos cambios deben ser notables, deben verse, apreciarse. Rom12:1-2. Es necesario que nos demos cuenta que en medio de estos tiempos difíciles, de verdaderos cambios radicales, los cuales no se entienden ni son fáciles de aceptar, se nos piden hacer cosas que antes no hacíamos. Al detallar las escritura leídas vemos que se nos pide que de- bemos: 

  • Esforzarnos. 
  • Ser valientes. 
  • No temer ni desmayar. 
  • Estar atentos a la palabra para obedecerla. 
  • Transformarnos. (Romanos 12: 2b). 
  • Renovarnos. (Romanos 12c). 
  • Arrepentirnos. (Hechos. 3:19). 
  • Convertirnos. (Hechos. 3:19). 
  • Santificarnos para que el Señor haga maravillas entre nosotros: (Josué 3:5) 
  • No conformarnos (acomodarnos, adaptarnos) A ESTE SIGLO (sistema, forma de vida). (Romanos. 12:2a). 

En el primer acontecimiento (Josué 1:1-9) Israel pasa de la esclavitud opresora a libertad definitiva. De 400 años y de la terrible experiencia de una travesía de 40 años por el desierto con todos los sucesos vividos en ese largo tiempo (se dice que esa travesía se pudo haber hecho en 3 meses y medio, algo así como unos 100 días). Ahora este pueblo se prepara para entrar a la libertad definitiva y a la conquista de extensos territorios, pero que también trae consigo asumir una serie de responsabilidades y exigencias que antes no tenía. 

Antes de este hecho Dios les hace grandes promesas. 

  • Yo os he entregado todo lugar que pisare la planta de vuestros pies. (1:3). 
  • Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. (1:5) (Tengamos cuidado de no abortar la palabra como le pasó a Israel por causa de la desobediencia.) 
  • Siempre estaré contigo, no te dejaré ni te desampararé. (1:5b). 
  • Haré prosperar tú camino y todo te saldrá bien. (1:8b). 
  • Iré contigo donde quiera que vayas. (1:9). 
  • Yo les doy reposo y les doy toda esta tierra. (1:13). 

A Josué, el líder, personalmente le dice: «Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel». (3:7). Cuando los pies de los sacerdotes se asienten sobre el Jordán, yo dividiré las aguas. También Dios les hace grandes demandas. 

  • Esfuérzate y se valiente. (1:6). 
  • Esfuérzate y sé muy valiente para cuidar de hacer todo conforme a la ley que mi siervo Moisés te mandó. (1:7). 
  • Nunca se aparte de tu boca este libro de la ley (1:8) (Es importante hablar y confesar siempre la Palabra). 
  • Esfuérzate y se valiente, no temas ni desmayes. (1:9). 
  • Santificaos porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros. (3:5). 
  • Tomad el Arca del Pacto y pasad delante del pueblo. (3:6). 
  • Levantad un monumento de 12 piedras para recordar que Jehová dividió las aguas del Jordán y que todos los pueblos conozcan que la mano de Jehová es poderosa. 

Sin embargo no dejemos de notar que a pesar de todas las demandas, se nos prometen tiempos de refrigerios y de restauración de todas las cosas, tiempos de disfrute, que nos sirven de aliento, todo lo antes expresado permanece vigente, pero ¿hay un mensaje especial para nosotros en este tiempo que vivimos? 

Indudablemente que sí: ¡nos toca estar atentos a la voz apostólica y profética de hoy! Hoy más que nunca toma vigencia el consejo del apóstol Pedro. «Hacéis bien en estar atentos… a la palabra profética». (2a Pedro 1:19-21.) .Esa palabra profética funciona como la antorcha que nos alumbra. Es la lámpara de las que nos habla el Salmo 119:105. 

Esta palabra profética lo primero que nos dice es que antes de que todo lo anunciado se cumpla, se pueda ver, se pueda disfrutar, pasaremos por un tiempo de profunda oscuridad, pero que esa oscuridad no debe desalentarnos ni asustarnos, ya que ella anuncia que está llegando la luz verdadera, el amanecer de un nuevo tiempo, donde la palabra de Cristo alumbrará. (Salmo 119:105).