MENTALIDAD DE CONQUISTADOR 

(Josué 1: 2) = Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 

¿Qué está diciendo Dios, aquí? Está diciendo algo así, como: Josué: el entrenamiento en el desierto, ha terminado. 

Ahora bien; la generación que va a entrar a conquistar, es una generación diferente. ¿Recuerdas lo que dice en el evangelio de Mateo 18? En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entrarás en el Reino de Dios. Los que en el tiempo de Moisés eran niños, y por consecuencia no tomaban decisiones, simplemente miraban eran, sin embargo, los que Dios estaba preparando para que entraran. 

Lo bueno de Josué, es que él comienza justo en el lugar exacto en el que Moisés termina. Porque, veamos, ¿Cuál sería tu meta, por ejemplo? Una, que tus hijos no tengan que aprender lo que tú aprendiste, sino que ellos puedan avanzar, desde don- de tú termines. 

(Deuteronomio 1: 35) = No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, 

Pero el desierto nos deja una enseñanza. Las palabras mala generación, es rahá en el hebreo. Rahá es mala, y significa de pensamientos malos, de viciosa disposición, de malas acciones, acostumbrados a la miseria, descontentos y dé poca motivación. Esto no quiere decir que tengan pensamientos sucios, dice de pensamientos malos. O sea que no piensan lo bueno, piensan lo negativo. Acostumbrados a la miseria, descontentos, de poca motivación. 

El punto es este: tienen una mentalidad de desierto. No están entrenados en solucionar problemas, repiten la prueba todo el tiempo. Y lo peor de todo, es que la reprueba, una y otra vez. Es un círculo. Se presenta el problema, no lo resuelve, se queja, se escapa, se vuelve a presentar el problema, se queja, no lo resuelve, se vuelve a escapar, y así sucesiva e indefinidamente. 

La mentalidad de Reino, es una mentalidad de conquistador. En Reino de Dios, debemos transformar la mentalidad de desierto en mentalidad de conquistadores. Es muy interesante cómo empieza este verso que hemos leído: Mi siervo Moisés ha muerto; Punto, aparte y vamos hacia adelante. 

Moisés fue designado para liberar a Israel de la opresión física. Josué fue asignado para liderar, (No liberar, sino liderar, de liderazgo), a toda esa gente dentro de la tierra prometida, y darles posesión sobre ella. Con Moisés, Dios les envía maná del cielo. Con Josué, Dios los obliga a sembrar, a trabajar. ¿Has notado eso? El día que ellos cruzan el río, es el día en que el maná cesa de caer. Dios dice: ¡Bueno! Comienza la etapa de trabajar para comer!!! 

Con Moisés, Dios le da agua de la roca, pero; ¿Sabes lo que le dice a Josué? Tienes que cavar pozos. Cada vez que tú te metas a conquistar, vas a tener que trabajar. Claro, aquí entramos a un factor bien débil, pero necesario: el factor de responsabilidad del pueblo. Aquí tienes una persona que está hablando con autoridad profética, y algunas son activadas en su mente, y entran a otra dimensión. Otras tantas escuchan, aplauden y se van como vinieron. 

Dios te va a llevar sí o sí a otro nivel, pero recién cuando tú hayas cumplido la tarea que te había dado en este nivel. Eso es lo que muchas personas no lo entienden. 

Ellos poseyeron, la tierra que conquistaron. No vas a poder poseer la tierra, si no derrotas antes a tu enemigo . O sea que ellos pudieron disfrutar de la tierra que ganaron peleando. Tú no vas a ser conquistador porque repitas cien veces: “Soy conquistador”. ¿Qué es tener la mente de conquistador? Lo que tú llegas a dominar es lo que te hace conquistador. 

Porque la mentalidad de conquistador, ciertamente se desarrolla, pero lo que más desarrolla el conquistador, es su capacidad de ser confiable a Dios. ¿Y qué dice Jesús respecto a esto? Simple: En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré. Eso significa que para Él, ahora eres confiable. Y porque eres confiable, ahora te dará algo mucho más grande. Amen.-