LLAMADO A LA RECONCILIACIÓN

 Texto del día: 

2Co.5:17-19 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. 

Acción del día: 

La palabra reconciliación tiene que ver con perdonar, restablecer, restaurar el favor divino. El reino de Dios tiene un objetivo claro, reconciliar al mundo con Dios a través de Cristo. La reconciliación con Dios es un tiempo de favor divino que se abre para la humanidad (2Co.6:2), por causa de un elemento legal llamado Cristo; su sacrificio sació la ira de Dios (Rom.5:9-10), y activó la gracia divina compensadora; que se manifiesta en que siendo pecadores y enemigos de Dios podemos acceder a su perdón con total libertad, recibiendo salvación, restauración y ser adoptados hijos de Dios. Esto fue decisión de Dios, no decisión humana, y encarga a la iglesia la tarea de la reconciliación, por eso se espera que la iglesia administre de forma efectiva su gracia derramada y exprese el nivel de amor que activó este tiempo profético de gracia. 

Para ser efectivos en el ministerio de la reconciliación debemos entender lo siguiente

1) En el reino de Dios cada persona debe ser considerada nueva: Vs17 “si alguno está en Cristo nueva criatura es”, Cristo nos hizo nuevos y para siempre, hay un valor inherente en cada persona por causa de Cristo; todas las personas deben ser tratadas siempre a ese nivel, porque en el reino el mayor activo es la gente; la clave está en no darle valor a su viejo hombre sino al nuevo hombre que está en cada uno de ellos por medio de Jesucristo, vs.19 “no tomándoles en cuenta sus pecados”. 

2) La reconciliación comenzó con nosotros mismos para luego extenderse hacia los demás, vs.18 “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo,…” si vivimos la experiencia de la reconciliación con Dios, si recibimos el perdón de los pecados y la nueva vida, entonces somos confiables para encargarnos de este ministerio hacia otros; la compasión y el amor profundo por la gente debe ser nuestra característica, 2Co.5:14 “Porque le amor de Cristo nos constriñe pen- sando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron”. 

3) En el reino de Dios se nos exhorta a no ser inoperantes con la gracia de Dios; esto puede suceder cuando no operamos en la medida de esa gracia; nuestros mensajes deben estar cargados de gracia y amor con el objetivo de edificar y ministrar; nuestras acciones deben manifestar la gracia, el amor y el perdón de Dios, mostrar un interés genuino y auténtico por cada vida, manifestar vida corporativa en comunidad, usarla para traer salvación a miles, liberarlos de la condenación, tenderles un puente de las tinieblas al reino de Dios hasta que con paciencia alcancen la madurez.

4) La gracia de Dios se ha derramado sobre la humanidad, el Espíritu Santo vino sobre 

toda carne, se ha decretado tiempo de salvación, de recuperación. 

5) El deseo de Dios es que todos los hombres se arrepientan, y vuelvan sus corazones a él; nosotros lo hemos conocido, ha perdonado nuestros pecados, nos ha limpiado, nos ha dado identidad, propósito, destino, y ese mismo amor inagotable que nos alcanzó y nos cambió desea llegar a todas las personas posibles; la buena noticia es que estamos en tiempos proféticos donde el cielo ha llegado a la tierra y nuestro Dios está tocando, llamando y entrando a cada corazón. Ap.3:20 “He aquí, yo estoy en la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y ce- naré con él, y él conmigo”. 

Declaración de fe: 

“He sido llamado(a) al ministerio de la reconciliación, hablar de la buenas noticias de salvación y perdón de pecados, a manifestar el amor de Dios y su gracia eterna. Soy un puente de vida, el mismo Dios que limpió, liberó, sanó y restauró mi vida está disponible para todas las personas y me manda a ser un reconciliador, un medio por el cual pueda llegar a miles. Soy confiable para Dios, por eso me encarga esta tarea como un embajador de su reino; esto es un privilegio y un desafío al que estoy dispuesto a responder al nivel del llamado, ¡Heme aquí Señor!” 

Acción del día: 

Estamos en un proceso formativo y de gestación de la visión de Dios en nuestras vidas; declare que vamos a consolidar el fruto alcanzado, llegar al éxito y al cumplimiento de las metas del Padre. Declare estoy en la dimensión de lo posible, el reino se ha reve- lado, manifestado y yo soy protagonista; caminaré en autoridad, poder y gracia, des- arrollaré un liderazgo ganador, caminaré sobre la palabra profética. 

Recuerde, usted es un(a) ganador(a), tiene la naturaleza divina que lo capacita para triunfar y prevalecer sobre todo….. Todo lo que ha alcanzado consolídelo en oración; manténgase regando la semilla sembrada en los corazones a través del clamor la inter- cesión; sea minucioso, chequee continuamente; sea diligente, usted no fue llamado para perder sino para ganar. Amen.