LIBERANDO NUESTRAS FAMILIAS DE LA CRISIS

 Texto del día: Éxodo 1:8-14 “Entretanto se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José, y dijo a su pueblo. He aquí el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros y se vaya de la tierra. Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas… Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron sus vidas con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.”

 

Visión del día: El pueblo de Israel estuvo bajo el látigo de faraón durante cuatrocientos años. Lamentablemente esa influencia tipo espíritu Faraónico sigue queriendo levantarse en contra de cada familia haciéndola sufrir la opresión, amargura, resentimiento, pérdida de la adoración en las casas, pérdida de la palabra de fe, se pierde la vida espiritual, se oye el dolor, la queja, la angustia, se pierde la visión personal, se divide la visión familiar y faraón los pone a batir barro y hacer ladrillos; son cosas que no dejan ganancia a la familia, solo al sistema y traen más aflicción, cansancio, agotamiento y nos sacan de la agenda de Dios para nuestras vidas.

¿Cómo batallar ante este espíritu perverso? Faraón no fue vencido con las señales o las plagas, al contrario se endurecía más, faraón fue vencido cuando cada familia se reunió a adorar al Cordero, porque en todo hogar donde se adore al Cordero de Gloria se abren los cielos y Jesús hace milagros sorprendentes, hay que volver a la reunión familiar porque son el antídoto contra las tinieblas.

¿Qué elementos estuvieron presentes esa noche de liberación? Los panes sin levadura (representan la ministración de la palabra no adulterada en el hogar), Manchas de sangre en las puertas (son declaraciones proféticas donde se establece que esa casa está protegida por la sangre del cordero y la palabra del testimonio) Hierbas amargas (es la acción de recordar a nuestros familiares de donde Dios nos sacó y adorarle por su misericordia).

 Y el resultado será: Familias unidas bajo una misma visión, familias unidas bajo un manto de protección, familias listas para recuperar su libertad, familias restauradas en la visión de alcanzar su mejor lugar de bendición, familias redentivas para la tierra… Familias que no se dan por vencidas si no que mantienen el pacto porque saben que allí es donde tendrán la victoria…..

Dios levantará un José, es la punta de lanza profética, su instrumento para impedirle a Faraón que perturbe a esa familia; mientras José vivió las familias de Israel estuvieron guardadas de la opresión, vivían en Gosén (lugar de convivencia, de pastoreo, de prosperidad); por eso Dios busca a un José que represente el gobierno de Dios, la cobertura y la autoridad para la defensa espiritual de esa familia, y a través de él poder alcanzar la plena liberación familiar. En la medida en que cada familia y en cada hogar se adore a Dios la bendición se desatará y el heridor no podrá entrar; el crecimiento se manifestará y seremos libres para cumplir con la agenda divina asignada….Somos el “José” para este tiempo.

 

Declaración de fe: Soy el José para mi casa; soy puerta de salvación para los míos; hay liberación y salvación en mi familia; se establece el poder de la visión familiar y a través del pacto derrotamos la división, la pobreza, la opresión, el dolor, la queja, la amargura, las contiendas, los celos, y toda obra de las tinieblas; se activa un espíritu de gratitud, alabanza, gozo, celebración, libertad; Faraón no puede retener más a los míos. Confieso y declaro ¡hay paz para mi casa!

 

Acción del día: En este día comience a agradecer al Señor porque no hemos sido llamados a la perdida y derrota….hemos sido llamados a la bendición y la victoria. Faraón le teme al crecimiento, por eso buscó oprimir nuestras familias, dele gracias al Señor porque ha llegado el tiempo de la liberación familiar.

Profetice que usted y toda su casa servirán al Señor, ore por su familia, pacte por sus vidas; declare palabra de salvación y visualice cómo a medida que realiza este acto profético las cadenas se rompen, toda opresión se disipa, los ojos se abren y son liberados de toda opresión. Amen