LA LEY DE LA PERSEVERANCIA

Filipenses 3:14 dice: “prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Mucha gente no alcanza lo que Dios colocó en su espíritu simplemente porque, cuando ya están a punto de alcanzar la meta; los ataca el desánimo. En el lenguaje eterno no se respeta a quien quiere hacer algo, sino el que persevera en la meta emprendida. 

  • Jesús perseveró 33 años y medio hasta que transformó la historia. 
  • David persevero en el valle de Ela hasta que terminó la tarea y venció a Goliat. 
  • Moisés no salió de Egipto hasta que estuvieron sepultados los carros de faraón. 
  • Noé no entró al arca hasta que terminó la tarea encomendada y allí comenzó a llover. 
  • Josué dio trece vueltas y no usó martillo, pero cayeron los muros de Jericó. 
  • Rut perseveró al lado de Nohemí y entró en la descendencia de nuestro mesías. 
  • Daniel perseveró en no contaminarse con la comida del rey, arriesgó su vida, y Dios lo puso en una posición única de gobierno . 

La ley de la perseverancia se activa: 

  • En aquellos que no dependen de lo que sienten, sino de lo que creen
  • En aquellos que no dependen de lo que dijo alguien, sino de lo que Dios dijo. 
  • En aquellos que no dependen de la aceptación, sino de su convicción
  • En aquellos que no dependen de su situación, sino de su posición en Cristo. 
  • En aquellos que no dependen de los argumentos, sino de la fe

La ley de la perseverancia te dice en Proverbios 23: 17-18 “No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.” 

Jesús llegó a decir: “mi comida es hacer la voluntad del que me envió y que termine la obra” y continuó: “ustedes dicen que faltan cuatro meses para que venga la cosecha, pero les digo que alcen sus ojos (anulen la maldición de la distracción) porque los campos están blancos (para los que aplican la ley de la perseverancia)”. 

  • No hay regocijo hasta que no termine mi misión. 
  • No hay celebración si no recojo la cosecha. 
  • No hay cosecha si no aplico la ley de la perseverancia. ¿Dónde se caen los grandes proyectos? En la maldición de la desesperación y el desamino. La opresión maligna te quiere distraer de tu campo, de tomar tu cosecha, de ganar lo que Dios te ha entregado. 

“Una persona de grandeza es nada más que una persona común y corriente con una cantidad extraordinaria de determinación y perseverancia.” — Garner Dunkerley