DESTRUYENDO FORTALEZAS 

Texto del día: 2Cor.10:4-6 “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo; y estando pronto a castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.” 

Visión del día: Como gente llamada a extender el reino de Dios debemos entender que siempre que nos movemos en la extensión del reino nos encontramos con una mayor o menor apertura a la palabra de Dios y a la acción directa del Espíritu Santo en la vida de las persomas, dependiendo del grado y tipo de fortalezas edificadas en su vida; producto de enseñanzas, experiencias, creencias y tradiciones que operan en el área de la mente. La palabra fortaleza en griego es “Parembole”, y da la idea de edificaciones levantadas para una batalla; por eso encontramos pensamientos y frases ya preparadas, usadas repetitivamente; actitudes defensivas y/o críticas ante la palabra. La palabra argumentos viene del griego “Logismo”; son razonamientos arrogantes y altivos, basados en estimaciones o cálculos lógicos; pensamientos concluyentes como buenos o malos; se manifiestan con ideas anti-fe, negación de lo divino y sobrenatural; deseos de conocimiento para cuestionar y medir y no para mejorar o buscar relación con Dios; la palabra altivez viene del griego “Jupzoma” y significa altivez, que no escucha ni razona, se manifiestan con altanería. Cada persona manifiesta un mayor o menor grado de fortalezas , que en un momento determinado se manifiestan limitando el poder y la gracia de Dios en sus vidas: 

1) Las fortalezas no se derriban con buenas intenciones o con el paso de información, sino con el ejercicio de la autoridad y el poder de Dios, para ello contamos con armas espirituales como la oración, intercesión, palabra de revelación que son poderosas para la destrucción de toda fortaleza. Todo cristiano debe estar entrenado en el uso sabio y en el ejercicio de los dones; en la buena administración de los mismos, en una vida de continua revelación y relación con el Espíritu Santo. 

2) Debemos identificar las fortalezas más significativas , para esto debemos tener el discernimiento activo y nuestros oídos abiertos al Espíritu Santo; esas fortalezas que aún están operando se deben renunciar y entregarlas al dominio al Espíritu Santo…. Por ejemplo, si aún divaga con respecto a su llamado, propósito; o cuestiona la palabra, o desvía el uso de sus principios, entonces en usted hay un nivel de fortalezas que deben ser derribadas y cambiadas por el consejo y la verdad de Dios…. 

3) Para las personas las fortalezas son anclas que mantienen su vida bajo control; aunque sea un trasatlántico con capacidad de atravesar mares, esas anclas los mantienen en puertos ya conocidos y aparentemente seguros pero que lamentablemente lo tienen bajo control como por ejemplo, temores, pánico, depresión, ira, enojo, etc. Por eso debemos tener la sabiduría para identificar y derribar primero, pero no debemos derribar sin edificar, porque dejaremos el barco sin rumbo; produciríamos una sensación de vacío que crearía confusión y desasosiego; todo proceso de destrucción de fortalezas debe hacerse basado en prioridades, bajo la gracia y el amor de Dios; sustituyendo un principio errado por uno conforme a la palabra, sin usar de manipulación, sugestión o presión, sino que debemos ofrecer un principio que ya esté funcionando en nuestras vidas y que sea más sólido que la fortaleza a derribar. Finalmente, lo que buscamos es bendecir a las personas; por eso la gracia, la sabiduría y el amor de Dios deben estar presentes en todo momento, y recordemos: “¡ derribar o destruir fortalezas es un proceso, no un suceso!” 

Declaración de fe: “He sido llamado a destruir fortalezas en mi vida y en otros; fortalezas que se levantan altivamente como argumentos en contra de los principios de Dios, y buscan anular su poder y efectividad. Hoy me determino a identificarlos, desarraigarlos de mi mente y edificar un principio de verdad de la palabra, que me active para funcionar libremente en el Reino de Dios, vivir una vida de fe y estar abierto a todo lo que Dios tiene destinado para mi vida.” 

Acción del día: 1) Es el momento para identificar fortalezas y argumentos levantados en su vida y en la vidas de las personas que le rodean, pida discernimiento de Espíritu y ore direccionalmente para que aquellas barreras caigan en el nombre de Jesús… Amen.-