DESPERTANDO EL ESPÍRITU PARA LA OBRA

Texto del día: Nehemías 4:13-23 “…puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y sus arcos… los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada… En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros…”. 1a Corintios 3:3-10 “…ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros labranza de Dios, edificio de Dios… yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica…” 

Visión del día: Así como Nehemías y Pablo estamos llamados a edificar una gran obra, la cuál es la iglesia de Jesucristo; no se refiere al lugar físico donde nos congregamos sino al cuerpo espiritual de Cristo en la tierra representado por cada uno de los que le creemos; pero siempre se levantan enemigos de esta obra que quieren impedir que se edifiquen los muros; los muros se refiere a la labor de salvación de vidas por el evangelio (Isaías 60:18 “sino que a tus muros llamarás salvación”). Cuando una Iglesia está centrada en crecer y predicar el evangelio siempre se levantan enemigos que quieren que los muros no sean edificados, porque cada persona nueva es un ladrillo que fortalece los muros de la iglesia, estos enemigos no son débiles; Pablo nos enseña que nuestra guerra es contra principados y potestades, es decir contra los jefes máximos de la maldad que idean planes destructivos para detener la obra, no te buscan a ti sino detener la obra de edificación. Podemos aprender lo siguiente de Nehemías: 

1.- Trabajó como un cuerpo porque los organizó por familias, esto se refiere al poder de las células de crecimiento y oikos de paz en la edificación. 2.- Delegó responsabilidades, con una mano edificaban y con la otra guerreaban; no solo hemos sido llamados a disfrutar de las bendiciones del Reino sino a asumir sus responsabilidades. 3.- Despertó el espíritu de guerra de los edificadores, somos edificadores que crecemos en medio del conflicto, por eso no se quiten sus botas guerreras, despierten el espíritu guerrero en usted y peleen la buena batalla. 4.- Incluyó a Dios en el conflicto; recuerde, hay un tribunal divino y un Dios guerrero que le hará frente a los enemigos de la obra, Salmo 2:4-5 “y el que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira”. 5.- Despertó el espíritu intercesor representado por la trompeta, oración apostólica y profética, de batalla contra el enemigo de la obra. Levante muros de salvación alrededor de usted, de su familia, de los suyos, de sus discípulos; recuerde, esta gran obra es del Señor y cuando el enemigo quiere detenerla está enfrentando directamente al ungido del Señor, Cristo y su cuerpo. 

Declaración de fe: 

“Padre Celestial estoy en el trabajo de la edificación de tus muros, y tú eres el Señor y dueño de esta obra, mira los enemigos que se han levantado, tanto de afuera como dentro de nosotros mismos y otros que lo quieran hacer, en contra de tu gran obra para detenerla con desánimos, cuestionamientos, dudas, estrechez financiera, estrechez física, enfermedades, excusas, conspiraciones de la maldad, distracciones, argumentos, objeciones; mira sus amenazas, levántate y obra a favor de tu pueblo, y permítenos crecer y ver las multitudes que vienen a ti en esta ciudad y nación y ser parte de esta gran edificación” Amén. 

Acción del día: Recuerde aplicar esta herramienta profética, que es la de “El poder de la Sangre aplicada y confesada.” (Éxodo 12:22) en esta semana oraremos estratégicamente por los amigos, familiares y gente que conocemos…. Aplicando la Sangre del Redentor en contra de toda obra de las tinieblas que quiere venir a frenar el crecimiento y voluntad del Señor en nuestra vidas, familia, ministerio (Isaías 53) Amén.-