COMBATIENDO LA PEREZA

 

Texto del día

Proverbios 19:15 “La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre”. Eclesiastés 10:18 “Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa”. Proverbios 6:6 “Mira la hormiga, perezoso, observa su camino y se sabio: Ella sin tener capitán, gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, recoge en el tiempo de la siega su sustento. Perezoso ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás del sueño? Un poco de sueño, dormitar otro poco, y otro poco descansar mano sobre mano. Así te llegará la miseria como un vagabundo, la pobreza como un hombre armado.”

 

Visión del día

La pereza es sinónimo de apatía, desidia, vagancia, abandono, lentitud, dejadez, inactividad, somnolencia. Toda persona corre el peligro de caer en el acomodamiento, el acostumbramiento y estancamiento de sus perspectivas, de sus deseos y esfuerzos, esta es una tendencia totalmente humana, el problema está en que Dios tiene una visión mucho más grande y quiere darnos cosas nuevas y gloriosas, por lo que necesita personas, que sean capaz de proyectar la visión de Dios con una amplia perspectiva.

Dios siempre buscó a gente normal, común que fueron los valientes y esforzados para la gran obra … Encontró a un Gedeón, a un Josué, a una Rebeca. Todos los hombres y mujeres que Dios levantó se caracterizaron por ser esforzados y valientes; el apóstol Pablo se disciplinó para funcionar al nivel de las exigencias del reino.

La virtud que manifiesta la hormiga está en su diligencia, en su capacidad de disciplinarse y organizarse, trabajan con constancia, buscan nuevos territorios, aprovechan todo el tiempo disponible, manifiestan un alto nivel de gerencia.

La clave para vencer la pereza es:

1.- Disciplínese hacia un nuevo estilo de vida, desarrolle la habilidad de sujetarse, dominarse, subordinarse, someterse hacia lo que debe hacer; desarrolle la virtud del dominio propio, cuando la visión de Dios ha impregnado nuestras vidas disponemos todo nuestro ser, pensamientos y esfuerzos a hacerla realidad.

2.- Deseche pensamientos que lo llevan a verse, sentirse y creerse en debilidad, Nuestra herencia en Dios es fuerza no debilidad. Dios espera un pueblo esforzado es decir un pueblo que sea decidido, valeroso, que empuje hacia delante; que combata, que batalle, que trabaje, que sude, que manifieste fervor, tesón, y que se desafíe a ir una milla más.

3.- Desarrolle la firmeza y la constancia como una virtud: Jesucristo no quiere que sus discípulos sean inconstantes, eso lo estableció en Lucas 6: 62 “Y Jesús les dijo: ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”; cuando Dios nos llama para esta visión de ganar y consolidar, no acepta que nuestra aptitud sea indecisa y con poca determinación; Dios espera que cuando nos llama para la obra seamos capaces de poner el mayor esfuerzo y el trabajo en recoger la cosecha, con diligencia y firmeza.

Dios nos está llamando para cumplir el propósito que nos predestinó, hay que ponerle todo el esfuerzo y pasión, toda persona predestinada por Dios para recoger la cosecha debe enfocar toda su atención en este gran llamado; vale la pena el esfuerzo de servirle a Dios y obedecer su llamado.

 

Declaración de fe

“Renuncie a la flojera, a dejar las cosas para después, a esa maldición de postergar lo que se debía hacer hoy, demostraciones de afecto, pedir perdón, prepararse espiritualmente, orar, edificar su vida…. Que vea la obra del Señor como demasiado esfuerzo, demasiado exigente; renuncio a pensamientos de que me engañaron y estancaron; a la maldición de actuar fuera de tiempo, retardado, sin firmeza, dudando. No dejaré pasar más oportunidades, creo que es mi momento para fortalecerme en el Señor, es mi hora para crecer en mi fe y revelación, tengo todo lo que se necesita para alcanzar las metas y desafíos; soy un(a) discípulo(a) de trabajo cumplido; nada de lo que venga podrá distraerme, ni desenfocarme; mi cuerpo es un siervo y se ha disciplinado para la obra, porque hacer la voluntad de mi Padre es la mejor comida; mi alma es la administradora y ella trabaja llena de visión y pasión por la misión de Dios.

 

Acción del día

En oración sostendrá a cada persona; discipline su cuerpo y su mente, niéguese a andar en desánimo; la hora es y que nada lo distraiga de este propósito. Ore pidiendo que sea un tiempo de avivar el don de Dios, que su Espíritu Santo sople sobre nuestras vidas… que el fuego del altar no se apague. Amén